miércoles, 5 de agosto de 2009

“I'll stick with you baby for a thousand years
Nothing's gonna touch you in these golden years”
Golden Years. David Bowie.

En 1943 Alemania seguía la Guerra total que Goebbels había pedido a las masas en el Palacio de los Deportes de Berlín tras la derrota de Stalingrado. Göring ya había caído en desgracia retirándose a Carinhall, una suntuosa villa edificada en el norte de la capital en honor a su esposa fallecida, rodeándose de una ingente cantidad de obras de arte expoliadas en toda Europa, el número dos de facto del Reich había pasado al Ministro de Armamento Speer, el cual hasta entonces era conocido como el arquitecto del Führer, mientras que Martin Bormann se encargaba de reemplazar a Rudolph Hess, el cual oficialmente era visto como un traidor a la causa nacionalsocialista, en todas sus funciones. El 20 de abril Adolf Hitler cumplía 54 años y entre muchos otros, recibió el siguiente telegrama que iba firmado por un personaje muy famoso en aquella época:

"Su excelencia reciba también este año mi efusiva felicitación de cumpleaños. Que el señor le siga colmando de salud, energía y fuerza y que bajo su mandato los pueblos europeos alcancen la victoria final y una Europa nueva y feliz.
Charlie Rivel
Munich
Hotel Sonnenhof"


Charlie Rivel, nacido en Cubelles e hijo de artistas de circo, es el clown más importante de todos los tiempos. No sólo ha sido el más imitado sino que además fue el creador de lo que hoy por hoy sigue siendo la caracterización de un payaso. Famoso porque en sus shows tan sólo usaba una guitarra y una silla de madera para hacer reír de verdad a la gente y por haber ganado un concurso de imitadores de Charlot en el que el mismísimo Charlie Chaplin se había presentado de incógnito, vivía años dorados bajo las carpas del Tercer Reich, donde actuaba sin que él se diera cuenta como lamentaría años más tarde en los Estados Unidos, para un público mayoritariamente ario. Él es un ejemplo más de la gente que llegaría a apoyar la causa nazi llevados por la fascinación que despertaba aquel régimen destinado a vivir durante mil años pero que sólo duraría doce.

A continuación transcribo una de las anécdotas más entrañables de Josep Andreu Laserre (su verdadero nombre) tomada de la wiki: "(...)cuando un niño empezó a llorar desesperadamente (probablemente era la primera vez que veía a un payaso). Charlie no podía empezar su actuación pues el público estaba más pendiente del escandoloso llanto del niño que del payaso. Charlie se acercó cautamente hacia el niño para hacerle una caricia e intentar calmarlo, pero el efecto fue el contrario y el niño empezó a llorar aún con más fuerza entre las risas medio divertidas medio enternecidas del público adulto. Rivel, profundamente conocedor de la psicología infantil, se retiró hacia el centro de la pista y empezó también a llorar, desconsoladamente, solidariamente. Con eso bastó. El niño se calló en el acto, con unos ojos abiertos como naranjas por la sorpresa de haber descubierto que aquel ser rojo y amenazador se sabía expresar también con su mismo lenguaje tan transparente y directo: el llanto. Y Rivel continuó llorando. Cuando, todavía lloroso, se volvió a acercar hacia el niño, ya totalmente calmado y mirándolo electrizado, la criatura se sacó el chupete de la boca y se lo dio a Charlie, en un acto de solidaridad primigenia. El llanto de Rivel se agotó y el público arrancó en aplausos. El payaso aceptó el ofrecimiento del niño y, hoy, aquel chupete histórico se conserva entre las vitrinas del Museo Charlie Rivel de Cubelles."