jueves 17 de diciembre de 2009

Mi año.





El largo camino trazado

No se llega a campeón sin sudar.
Epicteto

miércoles 16 de diciembre de 2009


Llevo demasiadas horas sin dormir. No sé como me lo he hecho pero apenas me he levantado de la silla. He adelantado muchísimo pero ni aun así es suficiente. Esto no hay manera de terminarlo. Queda cerrar la historia, corregir, darle el formato técnico y escribir todas las acotaciones. Una locura vaya. Eso sí, debo decir que dnetro de todo me lo he pasado bastante bien. Incluso ha habido un momento en que me ha dado por reír por una idea que me ha venido a la mente y que he metido en el texto sin venir a cuento y casi a bocajarro, con toda la mala hostia del mundo. Durante la pausa del café llega Gunnar, que se ha comido toda la nieve que ha caído encima. Llega con un bulto envuelto en papel para envolver los bocadillos y me dice que es mi regalo de navidad. Si es que en el fondo es a la persona que más veces he visto en todo el año y la verdad es que ha sido un detallazo, hasta me daba lástima sacar el papel. Cuando he visto la colección de tazas me he reído un montón porque básicamente para este hombre soy el tío que está haciendo funcionar la máquina del café en la cocina a cualquier hora del día. Y no es mal regalo para un aspirante a escritor.

En cuanto al Dr, no sé si lo habrá hecho expresamente, cosa que dudo, pero se ha olvidado un par de expedientes encima la mesa. Y la historia que he leído es bastante cruda, como para escribir un libro. Involuntariamente también me ha hecho un pedazo regalo dándome una truculenta historia urbana, pero qué mal rollo de curro debe tener. Entiendo que últimamente esté siempre de tan mala hostia.



Otra noche cerrada y sigo escribiendo pese haber pasado el día y la tarde enfermo. La obra seguirá adelante conmigo o sin mí, pero la voy a terminar en el plazo acordado. Mi socia la griega me ha llamado para decirme que está enferma y que mañana coge el avión para que la vean, así que en principio me toca poner la música solo este jueves por la noche antes de largarme para Barcelona, pero la verdad es que no me veo con fuerzas, por lo que he llamado a la Rata para que me eche una mano, porque estoy que no me aguanto en pie. Me he implicado todo lo posible en esta obra y el resultado va a ser menor a aquello que tenía previsto, pero sin duda será un trabajo con cara y ojos y de principio a final. Por desgracia no puedo poner ni la mitad de las cosas que me gustaría explicar y tengo como norma el hecho de que 1937 debe ser viable, es decir que está concebido para ser llevado a escena y no puede aburrir ni cansar. Gente de todo tipo tiene que ser capaz de sentarse, entender la historia y salir contenta. El resto son ganas de llamar la atención. Para filosofadas existe un género llamado novela. Escribir para las tablas es otra cosa y no tampoco es tan fácil.

En teoría el buen autor debe dejar agujeros para que un director pueda aportar algo a la representación, por lo que no puede estipularse todo y hacer un texto cerrado y sin márgenes, que es la eterna tentación porque al fin y al cabo nos limitamos a reproducir aquello que visualizamos en nuestra cabeza. En cuanto a la inspiración, ya lo he dicho otras veces: las historias ya aparecen insinuadas en las letras de las canciones de los discos que he comprado en tiendas de anticuario aquí en Berlín Este, en las postales de época que tengo pegadas en la pared de mi habitación haciéndome compañía y en los espectáculos de burlesque a los que he podido asistir. En cuanto a la técnica escrita, sigo el patrón del esperpento dado por Valle Inclán, pero trasladado a la cultura catalana, que es donde transcurre la acción de la obra. Pese a que la historia empiece cronológicamente en la agonía de la República de Weimar y en ese Berlín que se estaba empezando a transformar en Germania, me he visto obligado a tratar sólo la parte barcelonesa, que es posterior: la guerra de teatros en el Paral·lel y los hechos de mayo del 37.


Estos días están saliendo cosas pensadas todo este último año, casi inconscientemente. Todas esas ideas que habían aparecido fugaces y no pude apuntar vuelven a brotar con fuerza y la cabeza, pese a que el cuerpo diga basta, sigue trabajando. Esta tarde he soñado con escenas de la obra. Estaba yo hablándolo con un público de gente vieja preguntándoles qué les parecían los cambios y ellos como si trataran de recordar su adolescencia me corregían o lo encontraban divertido o me decían, es mejor verlo así que como verdaderamente fue, muchas gracias.




En los años 70 y después de haber visto el musical de "Cabaret", Bowie quiso hablar con el autor del libro en el cual la historia se basaba, el señor Christopher Isherwood, para decirle entusiasmado que no sólo le había encantado la historia, sino también que le hubiera gustado vivir aquella época y que lo que más ilusión le haría era conocer el viejo Berlin, cosa que al final acabaría haciendo. Isherwood , en aquella época ya un señor mayor pero todavía muy pícaro, le contestó con esa flema tan típicamente británica: "Señor Bowie, recuerde que yo sólo soy un cuentacuentos."

martes 15 de diciembre de 2009

Bueno, son las diez y media de la mañana y llevo toda la noche escribiendo. El plazo se acaba y saco fuerzas de donde puedo. Miro más fotos y algunas rompen el corazón, sobre todo donde salen niños. Ésta es una de un niño madrileño hablando para Radio Barcelona sobre el horror que se está viviendo en Madrid.


Niños muertos en los bombardeos sobre la capital.

La infancia en el bando nacional.

Los datos son escalofriantes. Pese a la guerra, la República española siguió desarrollando su moderno programa de educación, cosa prácticamente inexistente en el bando nacional, puesto que se devolvió la poca enseñanza que se impartió a la Iglesia Católica. Hay que tener en cuenta que en ese momento, el 75% de la población seguía siendo analfabeta. Fueron precisamente durante los años de contienda cuando en la zona republicana se imprimieron más libros que en ningún otro momento de la historia de España. En 1937 la República celebraba su sexto aniversario. En la actualidad hay gobiernos autonómicos que en dos legislaturas no realizan ningún progreso en materia de educación, un departamento famoso por ser donde toda socialdemocracia siempre va a gastar más dinero junto al de sanidad,pero donde precisamente hay que hablar de todo lo contrario a lo que podríamos considerar éxitos.

Esta era la plaza Cataluña en el 36. Es una de las muchas fotos tomadas en las que podemos intentar hacernos una idea de lo que fue el aplastamiento de la sublevación militar. Quizás con el tiempo, que lo trivializa todo, no seamos capaces de compender todo el horror que se encierra en esa imagen, pero para los que conocemos y hemos pasado por ahí muchas veces, por ser el punto neurálgico de la capital catalana, la foto sobrecoge por su crudeza. Verdaderamente se hace difícil imaginar que algo tan terrible ocurriera en ese sitio, así como tantos hechos se produjeron en zonas emblemáticas de la geografía española. Esos abuelos que hoy en día mueren sin acordarse de nada en esas hueveras llamadas asilos, sin embargo y para su desgracia lo conocieron, y muchos incluso participaron activamente, ya fuera en un bando o en el otro. Lo que hoy en día tenemos es culpa y gracias de aquello, porque si hay algo innegable es nuestra condición de herederos de todo eso.
A lo largo de todo este último mes he vuelto a leer intensamente sobre este tema que a tanta gente le gustaría dar carpetazo, pero creo que nunca en España, donde interesaba mirar más para adelante que para atrás, se ha hablado honestamente de lo ocurrido, por falta de interés por parte de algunos colectivos, por olvido intencionado por parte de otros y porque la tercera generación sólo ha sido capaz de verlo como algo bastante ajeno visto que considera que a ella le queda ya lejano. Lo que sí está muy claro es que atrocidades se produjeron en ambos bandos, como en toda guerra civil que se precie, y la española se excedió mucho. Europa quiso no verlo y taparse los oídos y más tarde sufriría en propias carnes un nivel de devastación que se había estado ensayando en tierras ibéricas. Si queréis mi conclusión a tanta lectura y tanto estudio, el país que tenía la clave de todo en el 36 y en el 37 y que arruinó las posibilidades de la República, no fue ni Alemania, ni Italia, ni Portugal. Tampoco la Unión Soviética, la cual tiene un peso de culpa extraordinario que se le quitó de encima por culpa del carácter reaccionario de los partidos comunistas del continente. Pero la clave de todo la tuvo desde el principio el famoso Comité de no intervención, que puso entre las cuerdas a la república bloqueándola e impidiéndole recibir apoyo mientras que por otro bando permitía a Alemania e Italia auxiliar a las tropas rebeldes. El país que pudo cambiar algo y que en cambio siguió promoviendo el aislamiento internacional de la Segunda República y el favorecimiento al bando fascista sabiéndolo todo fue Inglaterra. Incluso rechazó las pruebas enviadas por Madrid denunciando la infracción por parte del eje Berlín-Roma con lo estipulado en el Pacto de no intervención alegando que las prebas sólo podía presentarlas un país que fuera miembro del mismo pacto. Sucesos como los bombardeos sobre Guernica fueron tan espectaculares, que la prensa de todos estos países llegó a decir que habían sido los republicanos los que habían destrozado su propia ciudad. Además y ahí está todo, hay que tener en cuenta que hubo una empresa que se benefició extraordinariamente proporcionando combustible al bando nacional, el cual se financió a través de créditos y de las aportaciones alemanas, muchas veces financiadas a su vez a través de créditos. Esa empresa fue la Texas Oil Company. Por favor, no miréis a quién pertenecía. Inglaterra y Estados Unidos sacaron una gran tajada de todo. Franco no hubiera ganado nunca sin el apoyo de Hitler, de Mussolini y de Chamberlain. La Unión Soviética se beneficiaría de la situación del bando republicano alegando que no pensaba hacer menos de lo que directamente Alemania e Italia hacían con el consentimiento de los demás miembros del Pacto, exprimiendo la República como una naranja hasta volverla roja y espachurrada, pero no le interesaba demasiado que aquella ganara tampoco el conflicto, pero por lo que he leído, no creo tampoco que hubiera podido hacerlo. Sí que pudo prepararse mejor porque contó con un aumento de poder adquisitivo.
El famoso oro de Moscú no era precisamente poco.
Para los que no lo sepan, en aquella época España era la cuarta reserva de oro mundial.
Así que no era una guerra tonta. Los que dijeron que la ganaron tuvieron que estar años pagando deudas astronómicas.
Arruinaron a un país y arrastraron con ello a unas cuantas generaciones.

domingo 13 de diciembre de 2009

Introito

"Comeremos centeno pero seguimos siendo nosotros en la estrechez de las bambalinas. Encendamos las candilejas de 1937 para contentaros, querido público, contándoos qué es la ilusión que todavía pedís hambrientos desde las mesas. Tras correr el velo las sombras chinas os dibujan las conversaciones bajo nuestras sábanas, menos limpias que aquellas bajo las cuales duermen vuestras para siempre castas esposas. Miradlo así porque es como nos gusta. Habéis aplaudido la subversión de vuestro orden y al final os sometéis como perros a aquello que denigrábais. Vosotros sois los grandes comediantes del día mientras que nosotros actuamos en el también falso imperio de la noche. Y la noche es nuestra. Coged sitio, por favor. Las chicas están llegando."
1937. Nihm Smoboda

viernes 11 de diciembre de 2009

Y las rosas de la electricidad se abren aún en mi memoria

Tengo que felicitarte. Tus compañeros están todos muy contentos. Todos quieren trabajar contigo. ¿Tomas algo?

Al cabo de media hora vuelvo a casa y me voy al Intersoup a ver como Gunnar empieza a poner los discos que le han llegado este mediodía por correo. Veo a mi compañero de piso bastante nervioso detrás de los altavoces, moviéndose de un lado para otro con unos auriculares que le abultan el doble de la cabeza. El sitio está que no cabe de gente y las camareras no dan a basto de servir cervezas de medio litro a gente cuadrada que berrea en lugar de pedir. Me quedo un rato viendo como Gunnar espavila y deja de sudar la gota gorda. Me espera un montón de avena y centeno en casa. No es que tenga mucha hambre pero no me lo paso bien y algo voy a tener que comer si quiero pasarme la noche escribiendo. Knut ya me dijo que me estaba volviendo muy cool comiendo esos mejunges de modelos gays o eremitas visionarios. Tengo de nuevo a Gary Numan diciéndome pasa de todo tío, mata a Newton y crea un nuevo canon, piensa en tu arte y lo demás que no importe. Eso almenos es lo que siento al escuchar las canciones del compact. La habitación es un búnker como todos los que hay enterrados en Mitte, una estructura para uno mismo. He celebrado mi año ahí dentro con los otros dos ocupantes de la vivienda y ha estado bien. Ambos me han deseado toda la suerte del mundo con 1937 y ya me han dicho que se lo pasan muy bien cuando me ven escribiendo a las nueve de la mañana en mi otra dimensión la mar de entretenido con todas esas cosas. En cuanto les expliqué de qué iba la obra ya me contestaron que menuda historia y que suerte. Si hace falta enviaré a Barcelona a todas las reinas del burlesque para que lleven el espítitu corrupto de Weimar a la Barcelona que en su día hizo palidecer Montmartre. Entre nubes de humos me parece vislumbrar todo ese mundo sórdido que sin embargo buscaba entretener a una sociedad que aceptaba ser criticada con tal de no dejar de estar entretenida.


Tú no lo verás así, pero a mí me gusta la gente que desprende un aura. Tienen algo que contar y sale desde lo más profundo de su ser. Yo tengo que crear tanto los puentes del Cocito como los que se elevan hasta Asgard.


Yo no creo en estas cosas.


Normal, tú quieres ser policía. Los policías sólo creen en el orden y ellos ya son el orden. No creo que necesiten nada más. Me gusta lo que dijo Sun Tzu, que pese a llevar muerto más de veinticinco siglos ya dijo en su día que en el fondo no le importó lo que una persona deba o no creer, pero sí que dijo en lo que no se debía creer. Ya dejó muy claro que nunca adores las armas por muy bellas que sean. Y él fue el que escribió el mejor tratado militar de todos los tiempos, incluso mejor que el de Maquiavelo. Pienso en lunáticos como Elvis o Phil Spector, que tenían auténticas colecciones y una vida afectiva bastante pobre, con lo que a medida que iban teniendo más se fueron hundiendo mentalmente. O pienso en todos esos que les encanta como si fueran una prolongación imposible de su pobre pene, condenándose a una niñez peligrosa. Jugar a los médicos todavía es preferible que a los policías. Al igual que las pintadas en el París del 68, apuesto por abrir más bibliotecas y hacer menos polideportivos. En cuanto a las personas gordas, a veces hace falta una enorme coraza para poder albergar un enorme corazón y tantos kilos de humanidad. Otros tenemos que meterle piedras en los bolsillos para que el viento no se nos lleve, mira tú qué bonito, porque nos quedamos en un estúpido esqueleto apagado hasta que un día recobramos las ganas de sentirnos vivos y decidimos volver a aprender a querernos.


Donde hay aura hay vida. No hay que creer en ello. Sólo saber qué es aquello en lo que uno cree en cada momento.

Por lo menos está resultando una bella maratón contra el sueño, leyendo una cantidad de páginas inauditas, reteniendo todo lo posible. Esta tarde vuelvo a tener seguimiento de mi trabajo, un montón de preguntas gilipollas y me van a volver a poner a prueba como si fuera su juguete. Los propietarios del local están ahí, pero al fin y al cabo ya están enterados de todo, porque siempre les pagan pasta a gente para que nos controle la calidad del servicio y esas huevonadas. Y yo digo: el servicio de por si es cojonudo: tenemos a un par de bordes que han conseguido que muchos clientes no quieran volver nunca más, a otro par que va tan enchufado que ya lo pagan con la cara, un nazi psicópata que echa a todo dios a hostias del local, otra que sólo está comiendo pastel y poniendo una música de mierda y yo que estoy hasta los huevos de que me hagan pruebas como si estuviera en el colegio de las monjas.
De qué te quejas? A muchos les gustaría estar aquí.
Yo estoy en 1937. Estoy en el cabaret de los chinos de la avenida del Paralelo. Ese que sólo existió en mi cabeza. Au revoir, tristesse.
Mi compañero de piso me pregunta si quiero tomarme un café con él y hacer unos cigarrillos. Lo dice como si estuviéramos en la cárcel o algo. El caso es que creo que lo mejor es poner a Gary Numan y coger fuerzas para la larga noche en la que espero darle la forma definitiva a mi obra de teatro.


Y sí, si a algunos les sonaba el tema, es la versión original de una de las obras maestras de Trent Reznor en su época "The Fragile". Como siempre esos sonidos que me recuerdan a los aviones que hasta hace poco surcaban el cielo de la ciudad. Recibo un mensaje de mi otro jefe, el del Mokum, preguntándome si quiero trabajar más en enero. Y no diré que no.

jueves 10 de diciembre de 2009


El fin de la Unión Soviética también fue un nueve de diciembre. Qué curioso. Al cabo de unos años unas cuantas personas murieron en el atentado de la Plaza Roja de Moscú en idéntica fecha. Pero de lo que nadie se acuerda es que la Masacre de Nanquín, acaecida precisamente en 1937 también sucedió un 9 de diciembre. Al volver a leer sobre ella, sabiendo que no me haría mucha gracia por cuestión de tripas, me di cuenta de que preferiría hablar de ese otro 1937 antes que del mío, que estoy escribiendo esta noche en casa, la pasada y las que em queden antes de que se me acabe el plazo, pero todo se andará. Una historiadora china se suicidó tras las presiones sufridas por parte de las autoridades de su país después de investigar lo sucedido en ese negro episodio, porque la verdad es que tanto China como Japón desean pasar la página y hacer ver que eso queda atrás ahora que hay importantes intercambios comerciales por medio. Al fin y al cabo hay que construir un nuevo orden mundial, pensará más de uno, y es cierto. Y me quedo de piedra al ver cuantas cosas empezaron en 1937. El germen de la actualidad viene de esa década de los treinta porque las explicaciones de tantas cosas se encuentran precisamente ahí. Por suerte yo no hago ninguna denuncia, me remito a la frivolidad del cabaret y del "vive hoy que no existe el mañana", una filosofía que llevó a la ruina completa a una generación que se sentía rota, haciendo partícipe a una siguiente que se erigió en salvadora de todo comprometiéndose en exterminar todos los vicios para instaurar regímenes que durarían para siempre. De eso me ocupo a ora, de ambientar todo aquello. Lo único que dura son las secuelas de todo eso y la nueva descomposición en la sociedad de consumo, parecida en muchos aspectos a la de otrora. Y es que últimamente la prensa da mucha más relevancia a los artículos apocalípticos: Extinciones masivas de abejas como ya anunciaron los mayas, mutaciones de los virus, cielos tóxicos, deshielos irreversibles y canibalismo entre los osos polares por culpa del calentamiento global, famosas cada día más demacradas, continuidad de la recesión causada por el lobby judío y declaraciones de grandes analistas y expertos sobre el retorno de las fábricas en Europa, y el racionamiento, poniendo fin al sueño de la globalización por falta de recursos energéticos y el encarecimiento del transporte. Olvidemos las alternativas. Aún no es posible y no se destinó la inversión necesaria para hacer el cambio. Están en ello pero tardarán y lo capitanean los que ahora mismo tienen el control económico, no se había hecho antes hasta que estos grupos no se habían asegurado que los beneficios irían sólo para ellos. Porque como dijo Lampedusa en "il Gattopardo", "todo debe cambiar para que permanezca igual". Umberto Eco ya habló de una nueva Edad Media como la que empezó con una glaciación en el norte de Europa. Depende de lo que entendamos por Edad Media, que aunque fue Media duró mucho y creo que de por sí sola podría constituir bastantes edades, en todo caso las voces por eliminar un sistema de Seguridad Social, acabar con puestos de trabajo y reducir la población empiezan a multiplicarse. El humanismo al fin y al cabo es sólo una filosofía y las ideas no duran siempre porque los hechos cambian y éstas caducan o no pueden aplicarse más. Lo que hoy es moral puede que mañana sea escándolo. Sabiendo eso, tenemos que tener en cuenta que las generaciones escépticas no son buenas defendiendo nada, y la nuestra por principio no va a querer ser una excepción. Bastante tiene con protegerse de ella misma. Somos el resultado de las enfermedades de nuestros predecesores, pero esto no es nada con el monstruo que vamos a engendrar. Livia reía porque estaba criando una serpiente en el seno de Roma. Y es posible que Tiberio alarmado siguiera como Saturno devorando a sus hijos aunque no le quedaran, pero en vano. Y es posible que aquello que salga de nuestras entrañas nos denuncie y destruya sin piedad. Ya lo hicieron las Juventudes hitlerianas con sus padres. Y en los sesenta, esa década tan liberal, también se vivió una revolución cultural pero en la otra parte, donde los jóvenes que llevaban en el bolsillo de la chaqueta el libro rojo de Mao apalizaban a sus padres, no tan jóvenes y menos puritanos, y hacían que el Partido los enviara a centros de reeducación, unos arrozales alambrados donde morían como moscas. Todo esto pasó ya pero pasó y no sería nuevo si ocurriera. Almenos hay un tejido social que poco a poco y sin darse cuenta se ve predispuesto. Lo apocalíptico ahora mismo gusta. O no, pero da morbo. Sabemos que no podemos hacer nada por mucho que hagamos y eso nos hace libres para morir o matar. He leído como terminó la civilización egipcia, de la que tanto se habla. Después del incesto en todas las capas de la población, después de las catástrofes, las plagas y las hambrunas, vino el canibalismo y quedaron reducidos a la barbarie. La cultura griega también murió con sus árboles quemados por las guerras. No se pudo plantar y dependieron de cualquier nación extranjera. Muchos de los grandes imperios fenecieron pocas décadas después de que su clima y orografía sufrieran una gran alteración. He visto que el escepticismo también preludiaba esos ocasos. Los puritanos han denunciado numerosas veces que ha sido el auge de la bisexualidad lo que ha terminado con todas ellas. Griegos, romanos y esos tipos con medias y pelucas y clavicordios eran todos unos maricones y se pasaban el día haciendo orgías, como si fuera lo único que habían hecho en quinientos años, cosa imposible porque la moral cambia, incluso en la vida de un solo hombre. Irónicamente es muy probable que se nos compare con griegos, romanos o ilustrados, porque siendo como somos y tantas veces no queremos ver, eso es lo que pensarán de la sociedad de consuno en cuanto nos estudien o más bien diseccionen, resaltando a todas esas drags, el consumo masivo de drogas, telemierda y porno del cutre. Pero por suerte esos "puritanos" no tienen razón, porque nuestro escepticismo dice que esa es como una mujer y a una mujer no la tiene nadie, y son muchos los otros imperios que han caído precisamente por lo que ellos enaltecen, por reaccionarios y por querer ir hasta el final hasta despeñarse, como lo hizo el español del siglo XVII o la Unión Soviética hasta el 9 de noviembre, aunque no se conmemora que se haya suicidado porque sus ex dirigentes siguen dirigiendo tantas cosas de las que se depende.
Los llamados vicios existieron siempre, más escondidos o no. Forman parte de nosotros. En sociedades superpobladas han sido siempre más evidentes. Berlín, ciudad en la que "convivieron" dos sistemas opuestos lo demuestra: en el oeste la juventud se destrozó con la heroína. En el este, como en Polonia y en Rusia, todo el mundo estaba alcoholizado. En el oeste se producían escandalosos asesinatos. En el este una cantidad inaudita escalada de suicidios.
No me vale ninguna teoría moral para describir el fin de la civilización. El libro sobre Gibbon sobre los romanos tiene cosas buenas pero no tiene ninguna autoridad ni la deseamos. Tampoco me vale ningún discurso milenarista. Dentro de unos años se va a acabar todo, porque nada permanece aunque todo vuelva, pero no todavía, para desgracia de la vida, que debe estar bastante cansada de nuestra antipática especie. Lo que sí es cierto y viendo toda esa gran cantidad de medios que en cosa de dos años han cambiado bruscamente de tono porque es como ven que pueden conectar con la gente, para controlarnos, sí que es posible que todos estos miedos generen un monstruo colectivo. Sí que es posible que en pocos años pidamos ser protegidos y pasemos a una masa. Sí que es posible que ocurran muchas cosas. Sin embargo por mucho que a algunos se les quite de enmedio de la forma menos honrosa, creo que continuará habiendo muchísima inmoralidad en las costumbres, aunque sea a puerta cerrada, como pasa en los mejores matrimonios.
"Es inútil, el abismo al que me empujas está dentro de ti"
La esfinge a Edipo en Edipo Re de Pasolini.
Me despierto a las ocho de la noche. Buen momento para empezar el día. El Dr. está preparándose un café con cara de trauma: le toca estudiar varios informes y tengo a Einstürzende Neubaten sonando a todo trapo, lo que le deprime todavía más.
-Podrías bajar el volumen, por favor?
-Claro.
-Lo siento pero es que vengo de la cárcel. Tenías razón, el nuevo trabajo es muy chungo.
-Os quejábais de las guardias en el Krisendienst pero ya habéis visto. Doctor, ya os lo dije, en esta vida no regalan nada. Cuando os pagan mejor es porque hay mucha más mierda. Pero ahora almenos conocéis gente interesante.
- Oh, eso está claro, mi trabajo sería perfecto para ti. Si necesitas inspiración deberías venir un día conmigo. Me han contado cada historia que es para hacer un libro.
- Faltará que sea verdad.
- Tengo los informes.
-Podría echarle un ojo.
- Eso es confidencial.
-Venga, va. Hagamos ver que os lo habéis dejado encima de la mesa y que yo he pasado casualmente por ahí. Así lo hacíamos en la Administración Pública.
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