Berlín es la fea con la que todo el mundo se divierte. Un espectáculo entre la ruina protagonizado por titiriteros, cómicos itinerantes, series ebrios de éleboro en el carro de Tespis, quedándose demasiado tiempo en las ruinas de unos bombardeos que nadie recuerda, porque éste es el destino de muchos de los nobles itinerantes que empeñan sus casacas raídas y no hay ningún otro que el dejar que la locura abra las tumbas de los que descansan como en los momentos más geniales de Artaud en los que todo el protagonismo iba para los histriones, porque hoy es domingo y los aprendices de actor recitan en el hemiciclo del parque del Muro. Y mientras, la gente sale en turba de las conejeras para vender los objetos que dice que ya no necesita para resbalar por las calles y romperse los huesos contra el hielo, porque las aceras son blancas y de cristal, las resacas de los que vuelven de algún sitio bastante espantosas, como los cuerpos en los cuadros expresionistas, rostros lechosos con la línea del colchón cruzándoles media cara, olor a tabaco de liar y una botella de cerveza en la mano derecha. Las bicicletas robadas la noche anterior se acumulan al lado carátulas de cantantes sonrientes que deben estar realmente pudriéndose de cáncer en algún asilo si realmente crees lo que dice la wikipedia.
Entoces llega un tío cachas baboso bastante arquetípico y le da el coñazo mientras el Doctor y yo volvemos a hablar de mi amigo Q, el cual me había llamado para decirme que había conocido a Tote King y que estaba contento por él, porque al menos tenía un motivo más para levantarse cada día a las cuatro para coger el coche y alegrarse de que un tío entendiera sus desgracias con las putas tías. La tía que estaba a mi lado se levanta para no volver y entonces el chachas nos cuenta que está enamorado de ella y que ella pasa de él y le contesto que vengo de hacer 12 horas lavando platos y cargando cajas pero que ha estado bien porque la jefa me ha dejado poner mis compacts. Entonces me vuelvo a dar cuenta de que la música de ese sitio es una mierda pero la Djane es una tía conocida y tiene buen culo con lo que no le debe costar ni la mitad que a mí encontrar salas donde ganar la pasta para el alquiler. El Doctor empieza a analizar al cachas y a contestarle medio borracho lo que piensa de sus respuestas, cosa que no me sorprende mucho.
Creo que el Doctor y yo nos sentimos viejos rodeados de tanto niñato cervecero y tías mongas con pocas peras y menos luces. El recuerdo de mi amigo Q pillando un taxi resacoso perdido para volver a Barcelona fue bastante triste. Porque en la noche haciendo el burro todo es fantástico y a veces el mundo debería ser siempre así, pero la realidad es que casi siempre nos encontramos con un martes por la mañana cargando las bolsas del súper y dando gracias por seguir podiéndolo hacer. Definitivamente siempre supimos que para bien o para mal la vida es otra cosa.
Y sí, me alegré de tener a un gran amigo estos días por mi cumpleaños, porque todo incluso en el trabajo mientras mis compañeros se emborrachaban a mi salud fue muy divertido y creo que ya inolvidable, sobre todo porque lo dejaron todo patas arriba, pero qué cojones, creo que se lo merecían más que nadie, porque tenemos la obligación de vernos más que a nuestras familias. Y almenos ahora ya conocen el auténtico cava catalán, que no da tantos dolores de cabeza como el Rottkäpchen.
Tengo una nueva caja de flyers y he empezado a repartirlos por el barrio. La griega y yo hemos organizado una nueva fiesta, esta vez homenaje a Joy Division,la legendaria banda de Manchester y que aquí sigue estando de revival, por lo que viendo que nadie había montado una fiesta aún nos decidimos por hacerlo. La puta caja pesaba tanto que tardé tres cuartos de hora para llevarla a casa intentando no caer en el hielo y pasando un frío del quince.

Todo lo antiguo queda desplazado por lo nuevo.








