jueves, 10 de diciembre de 2009

Me despierto a las ocho de la noche. Buen momento para empezar el día. El Dr. está preparándose un café con cara de trauma: le toca estudiar varios informes y tengo a Einstürzende Neubaten sonando a todo trapo, lo que le deprime todavía más.
-Podrías bajar el volumen, por favor?
-Claro.
-Lo siento pero es que vengo de la cárcel. Tenías razón, el nuevo trabajo es muy chungo.
-Os quejábais de las guardias en el Krisendienst pero ya habéis visto. Doctor, ya os lo dije, en esta vida no regalan nada. Cuando os pagan mejor es porque hay mucha más mierda. Pero ahora almenos conocéis gente interesante.
- Oh, eso está claro, mi trabajo sería perfecto para ti. Si necesitas inspiración deberías venir un día conmigo. Me han contado cada historia que es para hacer un libro.
- Faltará que sea verdad.
- Tengo los informes.
-Podría echarle un ojo.
- Eso es confidencial.
-Venga, va. Hagamos ver que os lo habéis dejado encima de la mesa y que yo he pasado casualmente por ahí. Así lo hacíamos en la Administración Pública.
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