viernes, 10 de abril de 2009

Estoy en el sofá de mi habitación tomándome una copa mientras miro el atardecer por la ventana. Aparentemente me siento nuevo, aunque siga dando muestras de cansancio. Todo es producto del fin de una carrera demencial. Las cintas de la grabadora encima la mesa, los cuadernos enteros y en letra ilegible. Es viernes de sangre y todo el mundo sale por Prenzlauer. Las familias. Los jóvenes. Las chicas a tomar el sol. Mi aspecto es bastante malo como para querer participar en semejante farsa trendie. Terminó la persecución y decido encerrarme, darme una ducha y vegetar en el sofá. Libros de alemán, una novela de Philip K. Dick (no os fiéis de los libros donde el nombre del autor aparece más grande que el título) y bastante trabajo por hacer. Como siempre con nuestra soledad. Llevaba días inmerso en una obra en la que llevo trabajando mucho tiempo y cuya elaboración requiere paciencia y bastante estudio. Además mi novela sigue en un bache existencial sin precedentes. El ciclo de Marte se encuentra interrumpido y 1937 ocupó su sitio hasta que se terminó la comidaque quedaba en la nevera. Podría decir que todo empezó cuando fui al supermercado más malo del barrio y recibí una llamada telefónica que me quitó los oscuros pensamientos de tirar por el water años de intentos de carrera literaria, pero la cosa ya viene de más lejos. Ya hace tiempo que estoy desarrollando unas inquietudes periodísticas muy fuertes o pruebo de animarme a ello. La desgracia de tantas biografías de personas por las que siento admiración o noto que existe una afinidad me turba. Veo que los porqué y las cifras son insuficientes. Todos esas lagunas sin nada desvirtúan algo transformándolo en un ejemplo disuasorio. Hace días decidí lanzarme a hacer entrevistas. En estos días y por circunstancias bastante curiosas terminé escribiendo sobre algo nuevo, casi bizarro. La cuestión es que todo nació de una apuesta y eso lo hizo todavía más emocionante. Al final puedo tomarme algo tranquilo sabiendo que lo he logrado. Sólo falta el largo trabajo de resumen y redacción definitiva, lo cual me puede llevar unos cuantos días porque deseo que el resultado sea satisfactorio y poderlo compartir a través de un nuevo blog creado exclusivamente para colgar eso y nada más. Así que espero poder dejar el enlace dentro de unos dás.

Nada más y salud. El atardecer sigue cayendo y pronto las risas de los juerguistas y la noche invadirá la calle de esta ciudad. Seguimos en el cuadrante rojo.