sábado, 13 de marzo de 2010

Muere el gran autor Miguel Delibes, alma mater de las letras castellanas

Finalmente la larga enfermedad que mantenía al genio postrado en un triste e inmerecido ostracismo acabó imponiéndose a su mermada fuerza de voluntad dejando a la tierra herida. La sombra del ciprés se alarga nuevamente, dejando partir esta vez al vallisotelano Miguel Delibes, autor de algunos de los pilares de la literatura española, escritor modélico para muchos, pero relegado de forma injusta en la sala de espera de los premios Nobel, transformado en un burdo galardón político más preocupado en hacer lo correcto que en reconocer la calidad humana de los textos: El vallisotelano que ocupaba modestamente el sillón "E" de la Real Academia, conreó las letras con una austeridad ejemplar, regalándonos entre muchas obras ese libro monumental llamado "Los santos inocentes", que algunos conocimos porque de niños estuvimos en el sitio donde Mario Camus realizaría la adaptación cinematográfica en 1984. Sólo puedo decir que me siento perplejo ante una noticia tan terrible. Todos los que usamos y apreciamos la lengua castellana somos deudores del trabajo de este hombre que quiso consagrarse por completo al arte de escribir. Hace mucho tiempo,recuerdo que un amigo me comentó que una vez a Delibes le hicieron una entrevista y que éste dijo que una vez, cuando era niño se sentó en un pupitre con un tintero y que cuando se dio cuenta ya era un viejo que no había dejado de escribir. Sé que su último gran éxito editorial fue El hereje, novela histórica de la que actualmente existe una ruta conmemorativa y que gustaba a mucha gente que no solía apreciar demasiado los libros, pero que en cambio veían en este un buen compañero de viaje. Me doy cuenta de que eso hizo mejor la vida de muchas personas, algunas incluso, que saben que siempre estoy por la labor de escribir, me dijeron que debería hacer algo como lo que hacía él, y creo que algunos de esos comentarios fueron lo que hicieron que me sumergiera todavía más en la historia, la próxima o la lejana, para empezar mi extraña y laberíntica andadura por los encorvados senderos de la prosa, algo que no ha dado sus frutos, pero sin embargo a día de hoy sigo considerándome tributario de este gran autor que se ha marxado seguramente considerando que su figura ya no era necesaria, porque como él dijo, la televisión ya ha substituído la figura del abuelo como contador de historias, pero todos sabemos que su fallecimiento es una pérdida catastrófica para el mundo de la cultura, porque su don era un bien ya escaso y debe servir como una lección para los que intenten ser ciudadanos de la república de las letras, que es la única que no tiene patria y pertenece a todos. Miguel Delibes ingresa a los 89 años de edad en el panteón de los Hombres Ilustres sabiendo que como a todos los muertos le caerán los elogios que no se recibieron en vida, porque los vivos son siempre banales hasta que se van y ya daba su vida por vivida. Como epitafio deja un irónico "Ojalá Cristo se acuerde de lo que prometió" y se despide dando un fastuoso legado en forma de algunas de las mejores páginas de los últimos tiempos para el que desee disponer de él.