domingo, 3 de mayo de 2009

La construcción de Heroica


Tarde de domingo en la casa amarilla de la Schliemannstrasse, con varios papeles cayendo al suelo: Imágenes de una leyenda futura, historias entrecruzadas en un panorama de confusión que señalan el inicio de la distopia. Llevo años siendo el arquitecto de esta nueva cosmópolis describiendo la vida en cada uno de sus estratos sociales.
Sí, decididamente Berlín era el lugar donde tenía que estudiar y ensayar todas esas ideas. Me doy cuenta de que a lo largo de la historia industrial pocas ciudades se han convertido en el centro de sistemas políticos tan contrarios como aquí. He escuchado las experiencias personales de los hijos y nietos de muchos de ellos y no puedo dejar de sentirme abrumado. A la vez presencio la gran división entre los distintos distritos de esta capital y con ello ideo ese régimen de libertades basado únicamente en la capacidad adquisitiva de cada ciudadano, que no deja una traslación de lo que verdaderamente está ocurriendo. Imagino los distintos tipos de edificios de ese futuro hipotético y el orden que rige sus calles. Lo traduzco mal a mi propia cultura jugando con la regla de la probabilidad. Juego con distintas mentalidades dando brillo a las grandes contradicciones que mueve cada una. Hago un cúmulo de distintas situaciones en un mismo marco. Debo luchar contra la novela del siglo XX y volver a la masa como personaje. Basta de egocentrismos entorno a un alter ego del autor. Apuesto por fragmentarlo en distintos rostros como ocurre con las personas ue encontramos en nuestros sueños, mezclas de odios y atracciones. Llevo años haciendo una estructura con todas estas cosas, trazando líneas clave para poder contar algo que pueda sentar como un tiro en la cabeza.
Lo llamo Heroica porque está dedicada a esos héroes que no tienen conciencia de ello. Heroica por ese 31 de enero en el que Ludwig Van Beethoven terminó la tercera sinfonía borrando la dedicatoria al monstruo de Napoleón para dar la que por aquel momento era su mejor obra a las víctimas de este. Con ello mataba ese sueño de un nuevo orden que había alimentado la pasión de los ilustrados. Pero a la vez esa música significó el despertar de las naciones, de los que habían quedado sin voz por culpa de las monarquías absolutas. Mi Heroica en cambio, es puro terror. En ella cabe todo: la transgresión, los valores más humanos y la crueldad más grande, la aventura, el cinismo, el sexo y el consumo, las obsesiones, la rebelión, el amor y el absurdo. Todo es diferente a lo que comunmente encontramos pero a la vez existe un símil muy fuerte al que tememos acceder de manera expresa.