martes, 1 de septiembre de 2009

Sí, Vladimir Putin está de viaje por Polonia intentando llevarse bien con los vecinos de al lado con la excusa de conmemorar el inicio de la WWII... Mickey Mouse ha comprado la industria del hombre araña y en mi país el déficit publico se ha multiplicado por cinco aunque sólo importa que Ana Rosa lidera la franja de la mañana y todo es pasable mientras no te explote el iphone en la mano. Sí, es la efeméride de efemérides, Hitler pasaba el corredor de Danzig como quien sale de la ducha y cruza chorreando el pasillo para contestar a una llamada mientras los compañeros de piso te pegan la bronca, algo así pero con más millones de personas por enmedio.
Para mí es 2009, tanto o más valioso porque la carrera por la llave de la vida sigue de forma frenética de la misma forma que Alejandro se adentró hasta las entrañas de Egipto para que el oráculo le revelara quién era. Lo llamo el año del oso gordo porque aunque la Arcana ya le dijo a todo el mundo que ahora sería cuando se vería quien es cada uno, hay que tener en cuenta de que vivimos una época en que todo lo grande produce idéntica bajeza, y que el auténtico karma es el espejo cóncavo de lo grotesco, un oso gordo en un pedestal y en una jaula como en la Nikolai Viertel, a pocos pasos de la estatua de San Jorge, Berlin. Mi vida transcurre en un barrio de exrevolucionarios con sus hijos en situación de desempleo mientras unos nuevos vecinos extranjeros, modernos goliardos de nuevomedievo ocupando habitaciones que se están disolviendo para las nuevas parejas privilegiadas de la nueva cosmópolis continúan invadiendo la zona sin ningún tipo de pudor. No hay más efeméride más importante que el nacimiento de mi ahijado, también en un uno de septiembre. Podría decir que este año me lo he pasado escribiendo y fregando platos para poder tomar café en los aeropuertos en horarios infernales, estudiando un montón de cosas inútiles y conociendo a un montón de gente que más bien me importa poco.
Anoche estuve bailando Bowie y the doors hasta que abrieron las luces: la camarera me había regalado una botella de Martini, mientras me quedaba con las amigas de la gata azul y ella en el rincón con su novio calzonazos. Uno de septiembre. El año aún no ha terminado, mi libro tampoco. No paran de aparecer nuevas chicas cada vez que se las pido al cielo, las otras finalmente encuentran novio y ellos encima me felicitan por tener la luz verde y gracias por cederme el paso, y no podría ser todo mejor? Sí, probablemente que nunca hubiera ocurrido nada de eso y seguir en el Pilé 43, para qué engañarnos.

1 comentario:

Mercedes dijo...

Sr. Smoboda, no puedo ir a verte, ni ver Pérgamo pese a que es la ilusión de mi año, resulta que mi hermano se ha separado y esta viviendo conmigo y no lo puedo dejar sólo. Estaré en Ulldemolins, donde los cipreses crecen a pesar de todo y donde las cosas siguen en su sitio por mucho que pasen los años. Pienso en ti. Suerte en tu camino, que espero que se cruce con el mio. Angie Stardust