sábado, 12 de septiembre de 2009

Llego del trabajo completamente sucio, con mis kilos de más, los eczemas y apestando a ceniceros. La vida no es muy distinta a un poema de Bukowsky escrito detrás de la factura de un motel. Podría haber estado en muchos sitios distintos, pero había que cubrir una substitución de última hora porque soy un chico para todo pero para nada en especial. Se ha vuelto a hacer de día y el silencio es el de una película muda sobre la inexistencia, porque todo está manchado de muerte. Incluso es posible que nada de todo esto en realidad haya sucedido, lo cual no me resultaría extraño.