jueves, 1 de abril de 2010

Por lo que me han explicado, la ceremonia de entrega de premios del certamen que organizó la Fundació Romea fue bastante más que sonada: De los 59 trabajos presentados (entre ellos también estaba el mío) parece que sólo hubo uno que les llamó la atención y que tuvieron que descalificar por haber sido premiado ya con anterioridad en otro concurso, lo cual iba en contra de las bases del concurso, y parece que eso molestó al tribunal que se veía a deliberar de nuevo entre un montón de roña, por lo que sin pensárselo demasiado decidieron declarar el premio desierto, cosa que se entiende si se piensa en salvaguardar el prestigio del certamen, pero también debe comprenderse que provocara la indignación de unos cuantos de los autores que se habían congregado para oír el veredicto público, por lo cual los periodistas se encontraron en un fuego cruzado, y los abucheos llenaron el Romea de bochorno, lo cual por lo menos y por primera vez, se llenó de algo.
Los jurados pueden tener decisiones inapelables, pero éstas son de carácter subjetivo, por lo cual deben aceptar que muchos sean los que no estén de acuerdo con sus declaraciones. El prestigio y la honestidad de un premio se basa en esto. Declarar un premio desierto es un arma de doble filo que refuerza precisamente el prestigio de un certamen que se ve en riesgo de empezar a perderlo si es que alguna vez lo tuvo, pero que por otra parte crea también mucha expectativa y presión ante lo que va a ser su próxima convocatoria, en la que sin duda también se van a presentar trabajos muy mediocres, quizás todavía más, y la decisión, por otra parte muy comprometedora, va a ser difícil porque se van a ver obligados a tener que premiar algo.

Para algunos es un honor haber participado en la edición más nefasta de dicho certamen, una experiencia única e indescriptible: pero lamento decir que las pocas horas de sueño, las cantidades atroces de café y la satisfacción de haber terminado un trabajo van a seguir siendo así, lo entiendan o no algunos, lo acepten o no otros, y guste o no a un jurado.