sábado, 7 de marzo de 2009

Happy together

Deseándole lo mejor a Mark, el Helmut Berger del Ostsee. Me entero de que el que fue mi profesor aquí en Berlín parte para Argentina. El incomparable hombre de los idiomas, el chico con ojos de chica que con mordacidad constante llevaba las clases como si fueran un vodevil, lo deja todo por amor para embarcarse a una gran aventura. Inteligente y locuaz, ha sido un gran divulgador de la cultura germana, hablándonos con sarcasmo de aspectos de la ciudad que no aparecen en ninguna guía y que nos ha hecho valorar el suelo que estamos pisando. Una persona capaz de reconocer que no tenía prisas en salir del trabajo porque le gustaba. Se lo pasaba bien. En él, aunque sólo sea en parte, me he inspirado para crear al terrible protagonista de la obra de teatro que estoy escribiendo y que de momento lleva el nombre de 1937. Seguramente su vida ha sido algo más que complicada. Las últimas veces se le veía decepcionado y rabioso, inmerso en alguna historia de amor destructivo que debe continuar de algún modo en un país extranjero.