martes, 27 de enero de 2009

Wohnzimmer

Lo conseguimos. Ahora las noches son ya las de 1937.

Berlin, tu cara tiene pecas

"...una encantadora tarde, todo dicho. Disfruten del cafe y de la maravillosa voz de Frau Hildegard Knef."

Siete oportunidades


Un amable recordatorio al candido Maquinista de la General. El gran Pamplinas. Con la llegada del sonoro, el gran Pamplinas presencio el crepusculo de los dioses. Alcoholizado drante mas de diez anyos, el hombre de la Cara de Palo sobrevivio al terrible Hollywood arrancando ovaciones a las candilejas de Chaplin, deslumbrando en la Vuelta al Mundo con David Niven y Mario Moreno y habiendonos dejados escritos algunos de los mejores momentos de los hermanos Marx una noche en la opera. El mas memorable actor americano nunca quiso sonreir, pero nos hizo reir como pocos sin apenas inmutarse. Un milagro como el mismo cine, el cual es mas que arte gracias a miradas que nos dicen que hay cosas que son para siempre, como Buster Keaton.

Radio Smoboda#111.1 Fm

"...es otro mediodia en Prenzlauer Berg, cielos nubosos, furgones policiales y una nueva cancion en la rueda del dial. Enseguida continuamos nuestra conexion..."



Esta calle se llama Raumerstraße, la cafeteria arabe tiene espejos de oro, mesas de cedro y lamparas sacadas del despacho de un notario. Teclear para uno mismo al lado de un telefono de epoca es un raro lujo solo para extravagantes. Taxis color crema aparcan en bateria, la vida de los demas se adivina en los balcones. El cantante de Rammstein vive en la esquina, un par de actores que salen en una serie que dan a las siete tambien corren por aqui. Nadie diria que estamos a finales de enero, nadie diria muchas cosas y sin embargo, en este rincon de lo que fue la DDR cada detalle trasciende a mas, solamente hay que dejarse llevar para querer vivir este sitio.

viernes, 2 de enero de 2009

Hurt

Una vez y no hace tanto de eso, Iris y yo coincidimos en una conversación en mitad de la madrugada: Le estuve explicando que en Berlin redescubrí la figura de este hombre que llego a tener una de las carreras musicales mas interesantes a loo largo de cinco decadas. De esta forma me ha acompañado durante muchas comidas, a traves de la sintonía de la radio o volviendo al piso con las bolsas de la compra. Digamos que forma parte de mi intento de normalidad en mitad de algo enorme. Curiosamente Iris dijo que conocía a mucha gente que lloraba tantísimo con este video. Y no es para menos. Es posible que algunos se queden con la otra lectura, pero cuando ves que un maniático como Trent Reznor se queda con la boca abierta al darse cuenta de que un viejo versionaba de esa manera su canción, la cosa va en serio. Cuando ves que Trent también llora y confiesa que nunca más podrá volver a interpretar su propio tema porque Cash lo ha llevado más allá de lo que él hubiera podido hacer, entonces ya sabemos que estamos ante un pedazo de historia de la música y quizás tamibén de nuestra propia historia. Se puede hacer arte incluso durante el ocaso.


Puro y divino como esa ciudad que tanto extraño y que necesito seguir viviendo aunque la realidad esté compuesta sólo de fragmentos, de las fotos que desechamos y un día se te presentan con toda claridad. Seguiremos libando en banquetes putrefactos. Aceptando lo que somos, a nuestra salud y por lo poco que nos quede.

jueves, 1 de enero de 2009

Sylvester

Por una ironía del destino tuve que volver a Barna. El vuelo fue desastroso. El tren fue todo lo lento que pudo y recorrí Entença hasta María Cristina. Tomé un tram, el metro junto a toda esa casta de empleados que recuperaban una libertad ficticia. Me vomitaron en el hospital de Bellvitge donde vi como uno de mis amigos de la infancia se dedicaba deliberadamente a lavar estómagos a la clase alcohólica que no soportaba la crisis bajo el telón de las últimas compras de navidad y las primeras celebraciones. De ahí marché para mi ciudad suburbio, en el otro extremo del Área Metropolitana. De nuevo el tren. Un temporal deja la vía deshabilitada. Hay que coger un autobús auxiliar donde los inmigrantes se pelean por subirse antes que nadie mientras el vendaval azota a todos los que se han quedado desperdigados en el andén. El conductor nos insulta, una chica se sienta a mi lado para ponerse a leer un libro gordo y llamo para que alguien venga a buscarme en coche, porque llevo desde las ocho de la mañana sin comer. Al final muero en el último asiento y una vez en casa veo las cosas desde otra óptica. Efectivamente esto ya no es Berlín. La idea es volver en cuanto antes a llevar mi vida de Arbeitlos con el mínimo de preocupaciones posibles. Veo que aquí también la temperaura es anormalemtne baja y que oscurece también bastante pronto, cosa que me demuestra que en el fondo viene a ser lo mismo estar en un sitio u otro. Almenos en esa fecha. Ahora ya no. Me tomo mi tiempo y veo que me quedo sin Sylvester. No veré ningún fin de año en la Puerta de Brandemburgo.
Con toda esta perorata empiezo a narrar como fue el Sylvester alternativo. Fin de año entre la gente del Malkavian después de haber estado cenando en familia con un cucurucho azul en la cabeza.


La cosa fue precipitada, sencillamente no podía encerrarme y me largué a callejear echando de menos las arcadas de la S-Bahnhof.
Y recordé cuando iba en el coche blanco cruzando la comarca del Maresme. El sol apagado, compitiendo contra el tren. Arropado contra las olas. El blau les roques i el mar. Wagner.