viernes, 21 de noviembre de 2008


He cruzado a pie lo que es la Avenida de Karl Marx, el antiguo escaparate de la DDR. Cuando la suela de la bota estaba por desprenderse me paro enfrente de un McDonalds. Genial. Esos siempre dando por saco. Han metido ahí uno precisamente para recordar que son ellos los que han vencido al comunismo. Por la noche todos los taxis aparcan encima de la acera. Los yonkis mean delante la puerta. Desempleados turcos gritan algo ininteligible y los cascos de las botellas brillan entre los ámbares de la imponente fachada de lo que se había planeado como una perfecta sociedad futura. Ahora nuestro también fallido mundo mejor.