domingo, 30 de agosto de 2009

El mundo asiste al cambio en Japón. Las urnas han hablado y lo han hecho de forma contundente.
De esta manera tan aplastante, el PDJ ha acabado hoy con medio siglo de hegemonía política del Partido Liberal Democrático, que lleva en el poder desde 1955 salvo un periodo de once meses entre 1993 y 1994.
Las promesas de cambio y el discurso social es lo que ahora mismo hace mover a los electores de cualquier país, los cuales poco más pueden hacer en favor de la cosa pública que no sea el sano e irrelevante ejercicio democrático. De cuando en cuando es agradable levantarse y descubrir que están pasando cosas más allá de nuestro alcance, al menos cuando todo se nos muestra inamovible. Me he levantado para tener que volver al trabajo en un par de horas y la cosa tampoco da para mucho más. El frío ha vuelto antes de lo previsto y más fuerte de lo imaginado. Perfecto para poner Gary Numan. Le cedo el protagonismo de mi vida durnate ocho minutos y lo aprovecho para disfrutar.

¿Existe algo más falso que una pin-up?
Frankie Lymon murió con tan sólo 25 años, pero en ese tiempo le dio tiempo a casarse tres veces y ser un adicto a la heroína desde los 15 años. Después de entrar en un programa de rehabilitación y alistarse en el Ejército al ver que su carrera iba cuesta abajo, consiguió un contrato con una discográfica. Celebró la buena nueva inyectándose la suficiente heroína como para matarse.

sábado, 29 de agosto de 2009

La noche fue mejor de lo que esperaba. Hubo más gente que otros días en el Mokum y la sesión no estuvo nada mal pese a no poder poner algunos de los grupos que me pidieron. Están en la lista e intentaré conseguirlo para que la pista lo agradezca el próximo mes. Es difícil jugar con los platos en el Mokum, los equipos son viejos y el público complicado, pero no por ello imposible. Me perdí el desfile de recreación histórica de Berlín en la época del Kaiser que se celebraba en la Puerta de Brandenburgo y en el Nikolaiviertel por culpa de mi salud y de los horarios, pero dediqué todo el viernes a preparar la sesión con el mayor cariño del mundo porque para mí es el apartado final de cada mes aquí en Berlín, un pequeño premio al empeño y la testarudez y sinceramente un incentivo para cargar cajas en el otro sitio donde trabajo, porque cuando estoy con la música me divierto como un niño.
Estoy bebiendo una cosa llamada Vita Cola, que es un mejunge que tomaban los de la DDR porque la coca cola no podía pasar el telón de acero y que ahora, en plena ostalgía por la industria pop de aquella época, se ha vuelto a fabricar. La verdad es que sabe a jarabe de caramelo, da la impresión de robarte la vida y tomarlo es como comerse un limón sin hacer muecas, algo complicado, pero tengo la esperanza de llegar suficientemente cafeinado al trabajo y aguantar las horas de explotación. Esto de que llueva a intérvalos me llevará a limpiar terrazas unas cuantas veces a lo largo de la jornada, pero hace que la calle huela bien. Sólo ha pasado un día y ya echo de menos el viejo Mokum, por lo que pongo unos cuantos vinilos por casa aprovechando que me he quedado con el piso vacío. Sobre las nuevas lecturas, sigo buceando en la historia de la masonería y a ratos voy disfrutando de El Principito en alemán, que compré de segunda mano en la tienda de antigüedades y va camino a ser la primera cosa que pueda entender sin dificultades dejando de lado el Berliner Zeitung. El puto Berliner Zeitung viene a ser una versión real del periódico más aburrido del mundo que de cuando en cuando soplo al repartidor al volver del trabajo, cosa que no le importa porque creo que odia esos montones de papel más que a su mala suerte. Tampoco es que valga mucho la pena, porque la típica escena de mi vida es meter los huevos a hervir, sentarme en la butaca mientras espero que el desayuno esté listo, leer las noticias y hacer ver que lo hago y al cabo de cinco minutos tener el diario completamente doblado por todas partes, desmontado y con las páginas cayendo por el suelo. Un desastre editorial como los libros que una amiga vende en el centro comercial de Alexanderplatz. Cada lunes, cuando me la encuentro de fiesta, le pregunto qué es lo que la gente ha comprado más y cuando oigo la lista de best sellers me entran ganas de ingresar en una orden monástica. Sin embargo, vuelta madonna inspiración a mi vida habrá que seguir batallando para escribir algo digno.
¿Pero tú cuántas musas tienes?
Apolo tenía nueve en la fuente Castalia, y no sé como lo hacía, porque a mí en cuanto coinciden dos en un mismo sitio ya la tengo liada.

viernes, 28 de agosto de 2009

Hay un ángel rubio que vela por ti

Vuelvo a casa después de haber hecho 14 horas. Nadie tuvo en cuenta que hoy podría venir demasiada gente con la intención de beberse lo que le quedaba de vacaciones. He salido del trabajo enfermo, asqueado de todo y con la sensación de haber sido vomitado más allá del muro. Pero sin embargo ese es el camino y no hay nada que temer.

jueves, 27 de agosto de 2009

El fisiólogo Theodor von Bischoff investigó sobre el peso de cerebros humanos. Tras años de acumular datos observó que el peso medio del cerebro del hombre era 1350 gramos, mientras que el promedio para las mujeres era de 1250 gramos. Durante toda su vida se basó en este hecho intentando presentar a la mujer como un ser de menores capacidades intelectuales que el hombre. A su muerte donó su propio cerebro para el estudio. El análisis indicó que pesaba 1245 gramos.

lunes, 24 de agosto de 2009

Vuelvo a casa completamente vacío.
Y pongo a Lou Reed.

domingo, 23 de agosto de 2009

Toda la academia de burlesque estaba ahí sentada en las gradas. El gallinero de plumas y lentejuelas con música swing, un travesti y un hombre con cabeza de cerdo abrazándose a todo el mundo. Ayer conocí el fotogénico reino de las pin ups, la alta sociedad del vintage y la seducción, la artificialidad hasta el delirio, la lluvia de purpurina y las actuaciones de las divas del corsé. El escenario les quedó pequeño. En toda mi vida había visto a tantas chicas guapas juntas posando entre las filas de un público prácticamente femenino, nunca me arrastraron hasta una pista de baile donde el swing es la única norma y no me soltaban, nunca he abandonado una copa recién empezada en el rincón de la barra ni nunca me había sentido tan tímido. Nunca me he encontrado enfermo en mitad de una fiesta y he tenido que sentarme en el bordillo esperando que se calmara el dolor. Por aquel entonces el travesti ya me había tocado el culo y bajo el puente de Hackesches Markt, donde se celebraba el evento de la Fete fatale, una copia idéntica de Dita von Teese pasó por delante dejándome boquiabierto, porque de no ser porque era más joven, hubiera creído que era ella.
Y de vuelta al interior, ese monstruo esquizofrénico llamado Joe Black cantaba con dos voces distintas mientras aporreaba el piano a lo Amanda Palmer, las bailarinas se quitaban la ropa en un diván dieciochesco participando una tragedia de amor sáfico entre una chica y una muñeca automática que terminaba en suicidio para ambas, un tipo todo vestido de pvc plateado que venía del otro espacio como ya habían hecho Ziggy y Nomi, pretendía salvar a la humanidad sacándose la ropa, Hay Dee Sparks tragaba fuego y bailaba con antorchas al son del Fire de Lord Arthur Brown y la mítica Columbine terminó sacándose su traje victoriano para acabar tapándose con avenicos gigantes de satén. Un drag queen premió a la chica mejor vestida, la pista quedó llena hasta lo irrespirable y a las cinco me fui solo y sin haber bebido para casa, todavía con ese incómodo dolor de huesos por todo el cuerpo y encontrándome con un montón de gente borracha en el metro de Alexanderplatz, en la parada de Eberswalder, en la puerta de mi trabajo. Y me metí en casa, puse uno de los discos de vinilo que encontré en el portal metidos en una caja de cartón y me acosté con música de Strauss. Curiosamente sonó el tema de la película de Saloon Kitty en el que Helmuth Barger le grita a la chica ordenándole que le diga "tú no perteneces a mi mundo".

sábado, 22 de agosto de 2009

Apenas puedo dormir, así que me levanto con los huesos rotos y con la anemia diciéndome que me va a dar otro bajón. Pongo el vinilo de Gary Numan antes de que todo se vuelva negro y dejo que la cold wave surja efecto. Mi primer sábado libro en siglos y mi cuerpo me dice que tiene que pasar por la ITV y el homeópata que vive en el piso de abajo o me vaya a tomar por culo. Me imagino al viejo en su consulta con un montón de botes de formol que el Doctor Mengele no pudo llevarse a algún país corrupto en cuanto le desmontaron el tinglado. La colección de ojos de mellizos judíos del ghetto de Varsovia y esas cosas. Para los defensores de lo políticamente correcto, retiraré el comentario el día que la gente de aquí deje de verme saltando de cama en cama con un traje de luces. La cuestión es que Alemania es un país de matasanos expertos en pegarte el susto con un falso diagnóstico y paso de volver a pelearme, por lo que decido comprarme un kilo de carne de Turingia y una lata de caviar para regalarme la mejor comida en solitario que pueda hacerse antes de morir en la mejor fiesta. Y aquí estoy, preparándome para ver a chicas con pelucas del siglo XVIII y al neovodeviliano anticristo del cabaret, porque se trata de eso: de recuperar fuerzas y disfrutar ahora que se puede, ahora que hay tiempo. Esta vez no me voy a sentir de forma marginal aislado de todo al lado de gente que se lo pasa en grande sino que voy a estar vivo porque existo más allá de los sueños que daban consuelo.
Traje de raya diplomática, zapatos lustrados, el parche en el ojo, la baraja de cartas, el reloj de Voltaire.
Llego enfermo a casa.
Supongo que este es el premio.
Vaya una puta mierda.

viernes, 21 de agosto de 2009

Reflexiones acerca de la esclavitud:

Una gran tromba de agua impacta sobre los autos. Los balcones se están pudriendo como los palacios de Sintra, Lisboa y Coimbra, las plantas rerdecen y el café tiene mal sabor. Después de una noche en el lago me toca otra noche en la cocina, en la lavandería y en el sótano cargando sacos de hielo. Es posible que empiece un segundo trabajo a tiempo parcial vendiendo bocadillos en el quiosco de una parada de la S Bahnhof, aunque sinceramente prefiero lo de limpiar cristales.


Sí evidentemente Google sabe más de ti que tu propia madre.

"Todo lo que escribas, todas las fotos o videos que publiques, todos los datos que incluyas en tu perfil y toda la actividad que tengas dentro de la red social (grupos, páginas de fans, todo) pasa a ser propiedad perpetua de Facebook , no hay vuelta atrás". Incluso aquí. Todo lo que hacemos, todo lo que somos, deja de ser nuestro.


He empezado a leer un libro sobre la crisis económica. Evidentemente me he horrorizado tanto que lo he cerrado para no amargarme más el día. Recuerdo lo que leí en un noticiero en el que se recordaba que la DDR llegó a ser el país europeo con el mayor número de suicidios. En el mundo sólo lo superaba Japón.


Después he pasado a leer algunos artículos sobre el encarecimiento de los alimentos (porque es el nuevo mercado floreciente para la especulación) y me han entrado arcadas. El café directamente ya no sabía a nada.
Ha vuelto a llover y el reloj marca una hora incómoda: Tiempo para ducharse e ir al trabajo a menos que cuando me encierre en el baño en lugar de agua salga Zyclon B. Suena el más orwelliano de los temas de Bowie: "We are the dead".

martes, 18 de agosto de 2009

Songs of the spanish civil war. Todo un vinilo: El mejor euro que he gastado en mi vida porque me permite ver la Barcelona del 37 desde Berlín un par de horas antes de volver al trabajo. Hasta mañana no volveré a ser libre, y de nuevo y una vez más, me siento en primera línea, una sensación harto desagradable, porque me inundo de soledad.

lunes, 17 de agosto de 2009

He visto llegar la noche en Prenzlauer sentado en un banco de madera enfrente de la iglesia roja de Getsemaní, el periódico al lado y un par de viejos discos de los años treinta sacados de las cajas que los tenderos dejan en mitad de la calle. La pareja de finlandeses bebía cerveza negra y charlábamos sobre la vida en Berlín, que siempre depende de lo que uno esté dispuesto a ver. ¿Cuánto tiempo podemos tener el ojo en el cerrojo? Podríamos consultarlo en mi cuaderno y nos horrorizaríamos. Definitivamente esa iglesia me ha devuelto la sonrisa en más de una ocasión cuando ya lo había dado todo por perdido. Y sin embargo estos últimos meses he aprendido a jugar mejor al ajedrez. Algunos ya conocen esa vieja pasión que desde siempre he arrastrado por el juego persa al que siempre pierdo. Algunos incluso disputaron sus reinos durante la edad media en uno de los episodios más fascinantes de la reconquista. Y algo así debe haber sucedido a lo largo de este tiempo: un fortalecimiento de las propias convicciones, mirar hacia adelante o al infnito, recuperar la gracia del mar. Porque eso es lo que pensé cuando me encontraba con Kéter el sábado por la tarde en la cumbre de Kreuzberg: regresaba a la calma ante la vista de aquellos ángeles que glorificaban las victorias de Prusia contra aquellos que eran más fuertes. Curioso memorial encima de una cascada, la punta de la aguja, el mirador a las demás almenas en el paisaje, el verde y el gris. Se puede empezar a decir que todo empieza a ir mejor porque es lo que más deseo y me he esforzado en que sea así. Mirar desde ese salto de agua al bosque el sábado antes de ir al trabajo, quedarse enfrente la Getsemaní charlando agradablemente con esos muchachos de Helsinki viendo morir la tarde, escuchando los discos con las ventanas abiertas y pensar en todo mientras escribo algo, verse reflejado por el cristal y las luces de los restaurantes de abajo y ver que vuelvo a tener buen aspecto, eso es sonreír. Está siendo un largo viaje y queda mucho por hacer.
Es curioso porque en su día mi compañero de piso nunca creyó que esos dos perdedores que estábamos pasando frío en la cocina acabarían haciendo lo que le dije con una fe absoluta y casi suicida: "Tú y yo vamos a pinchar música en Berlín, no importa quien lo haga primero, pero lo vamos a conseguir". Y anoche por fin llegó su turno. Me escapé del trabajo para saludarlo y darle una palmada en la espalda. Ahí estaba feliz como nunca le había visto, dándole vueltas a los álbums que recibe cada semana por correo y concentrándose en darle el ambiente adecuado a un local lleno de extranjeros, snobs y otras especies del submundo de esta urbe. Él se quedó disfrutando el momento y yo volví a fregar platos.
Y hoy vuelvo a estar con el teléfono lleno de mensajes y perdidas, porque para muchos sólo existo el lunes por la noche, nunca antes y mucho menos después y también reaparecen muchas de las personas que daba por perdidas o que me giraron la espalda en la época en que estaba sin un euro. Todas van de femmes fatales, todas te hacen quitar la alegría por todo, todas te cambian por un payaso desgraciado al cabo de muy poco, o por dos si son pequeños.

"Qué cerca sentimos a algunos que están muertos; y qué muertos nos parecen otros que aún viven."
Wolf Biermann, el ícaro prusiano.

domingo, 16 de agosto de 2009

domingo, 9 de agosto de 2009

El unicornio, la gorgona y la manticora

Hace unos días me dejé caer por la tienda de libros antiguos que hay en la Raumerstrasse con la intención de salvar algunos discos del polvo al que condenan las modas y los versos del eclesiastés. Evidentemente es uno de los placeres más absolutos realizar descubrimientos entre esos estantes, porque son las obras las que te eligen a ti.
Desapercibida a los ojos del hombre que está inmerso en el recuento de la colección de postales de época y ordenando las distintas piezas de Shakespeare, se asoma una caja con varios discos en su interior, librettos, artículos de prensa internacional y un montón de anotaciones: el título es más que sugerente, tanto que lo pienso adoptar para escribir algo propio: el unicornio, la gorgona y la manticora, un ballet de Gian Carlo Menotti. Las imágenes eran tan claras como alegóricas. Las distintas bestias mitológicas y el poeta. Costaba sólo un euro y sin embargo ahí dentro había la vida de alguien. Desde el primer momento me hechizó.
Qué cosas más extrañas suceden en Berlín. Las chicas que me llamaron pensarían que soy el tipo más raro de la tierra, porque en ninguna de las conversaciones para quedar y tomar algo dejaba de sonar esa música que encontré de otro mundo, y mis compañeros de piso tuvieron que preguntarme como me había gastado el dinero en esa cosa. Y sin embargo no ha hecho más que gustarme: resulta que además la historia, narrada por un coro, es casi como una tragedia griega pero invertida. Es decir, se condena la pueblo y no al héroe por terminar su ciclo. Se condena a los Duques por ser la personificación de la superficialidad que se apropia de los méritos de esos seres malditos y relegados por la sociedad. Se condena al público por no haber sido capaz de ver de la misma manera que Tiresias le profetiza a Edipo un futuro en el que sólo podrá gritar en la oscuridad.
Curiosamente ayer por la tarde, que estuve paseando con Kether por todo Treptow Park, pude ver los mismos álamos en el mismo prado verde en el que Silvana Mangano abre la adaptación cinematográfica que Pasolini hizo del texto de Sófocles. No era el mismo sitio, por supuesto, pero lo era. Las disonancias de Mozart compuestas para su maestro Haydn sonaban en mi mente y me sentía como la primera vez que vi esa película, mientras todo el mundo miraba a la chica de las medias de reja y los zapatos de charol, más desnuda que vestida, como en aquel cuento de la edad media, y la hierba nos llegaba hasta los tobillos.

sábado, 8 de agosto de 2009

Intermedio


Un día en el parque de Treptower, el pulmón verde de Berlín Este. Un lugar donde poder pasear al lado del Spree y merendar bajo los sauces. Recomiendo dar una vuelta hasta la Insel y cruzar el puente. En invierno está lleno de brumas y hasta este diciembre había una de las fiestas góticas con más éxito de la ciudad: Königin der Nacht, donde se elegía a una miss que aparecía en los flyers del próximo evento. En agosto he encontrado a mucha gente navegando en barca y en botes pequeños , parejas tomando el sol, barbacoas e incluso un viejo parque de atracciones abandonado y en estado ruinoso. La imagen era macabra.

Treptower Park fue también el lugar donde los soviéticos eligieron alzar el mausoleo donde los 5.000 soldados del Ejército Rojo que perdieron la vida en la batalla de Berlín tienen su sepultura. Es el símbolo de la victoria contra el nazismo, una monumental obra donde en su centro se alzan los sillares de granito traídos de lo que fue el edificio de la Nueva Cancillería del III Reich. La estatua de trece metros de un soldado soviético destrozando la esvástica mientras levanta a un niño en brazos corona este patio de mármol repleto de estrellas rojas. Todos los motivos están en ruso y los frisos muestran una contundente estética de realismo socialista que no puede dejar indiferente.

Y tras la monumentalidad tan estremecedora de ese patio de armas donde los proletarios de la DDR se reunían para celebrar el primero de mayo, volvimos a las sombras de los árboles, al lado del río. Paseamos en bote y dimos una última vuelta mientras un grupo de gente muy mayor bailaba música tecno como si fuera polka, al lado de un teatrillo bastante destartalado. Y mientras junto a los jardines la gente acumulaba enormes jarras de cerveza los viejos marinos atracaban sus barcos turísticos junto a los bohemios que habían decidido vivir en una embarcación, nosotros compramos pescado y lo comimos sentados al borde del muelle mientras el reloj recordaba que tocaba volver a Prenzlauer para trabajar.

viernes, 7 de agosto de 2009

Y otra. Suenan las campanas de las seis.

/comentario al año del puto oso gordo

Porque nada es lo que parece, e incluso aquellas ideas que teníamos tan claras caen de forma sorprendente: en 1943 Polonia había quedado disuelta, su población sistemáticamente exterminada en los campos de concentración, pero todavía existían los restos de ese ejército tan anticuado famoso por haber intentado plantarle cara a los tanques nazis con la caballería montada en septiembre del 39 . Esa gente todavía seguía luchando a su manera apoyando a los aliados y concretamente en las arenas del Líbano y en las montañas de Hamadan, actualmente territorio de Irán. En este segundo emplazamiento, fue donde los valerosos soldados polacos encontraron a Voytekl junto al enorme cuerpo de su madre muerta, la cual habría sido abatida por unos cazadores, siendo todavía un pequeño cachorro de oso. Otras versiones dicen que el simpático Voytek fue vendido por un niño campesino a la 22ª compañía del ejército polaco libre por unas pocas monedas, convirtiéndose muy pronto en la mascota del grupo, lo cual suponía una dieta especial de leche con vodka. En muy poco tiempo Voytek cambiaría de tamaño y se convertiría en un grandullón inseparable del resto del grupo, hasta el punto de que maniobraba con ellos. Y es que Voytek mientras tuviera sus biberonazos de vodka hacía lo que hiciera falta. Era normal verlo caminando con la espalda bien derecha al lado de los sargentos o encontrárselo cargando la munición de artillería, por lo que se le acabaría dando el rango de asistente. Un año más tarde, Voytek tendría una participación destacada en la batalla de Monte Cassino cargando material para sus compañeros, consiguiendo aparecer en los periódicos de medio mundo. El Oso estaba ahí. Pero con el final de la guerra la compañía se trasladó a Escocia, donde en poco tiempo se le consideraría una auténtica celebrity. Los polacos volvieron a su patria en el 47, hartos de tanta lluvia, dejando a Voytek bastante deprimido, por lo que se retiró al zoológico de Edimburgo a aburrirse como una ostra salvo por las visitas de sus antiguos camaradas del frente, los cuales, conociendo los vicios de su compañero, siempre se las ingeniaban para pasarle cigarrillos y algunas cervezas.

jueves, 6 de agosto de 2009

Es bien conocido que en una sola noche los soviéticos levantaron un muro que dividió Berlín en dos.
El criterio fue el estrictamente territorial, por lo que la ciudadanía no fue tenida en cuenta para nada, y con ello ya estoy diciendo que todo aquel que se encontrara aquella noche en el este tuvo que quedarse ahí por mucho que estuvera domiciliado al otro lado, quedando separado de sus familias, parejas, amigos o sus puestos de trabajo. La reacción ante la visión del muro fue de puro horror. Desde el primer instante ya hubo muchos que intentaron pasar al otro lado siendo retenidos por las fuerzas del orden. Algunos rabiaron al ver que la línea divisoria estaba precisamente frente a su fachada y que despertaban con una pared enfrente. Tampoco fueron pocos los que se mataron saltando de un cuarto piso para intentar pasar a la otra zona o los que tiraban a sus niños a las alambradas con la esperanza de que alguien los recogiera en el oeste. Incluso muchos que no figuran entre los que oficialmente fueron derribados a balazos por los guardias, murieron asesinados mientras intentaban huir a través de las estaciones fantasma del metro o por el alcantarillado, que también había quedado partido.

Hubo una historia acerca de una pareja de novios que merece ser contada: parece él pudo quedarse en el oeste pero ella estaba en el este. Incluso así continuaron su relación a través de carta y llamándose por teléfono. Las autoridades de la DDR llegaron a expedirle un pase al chico para que una vez al año pudiera encontrarse con ella sólo durante unas horas. Se encontrarían sólo 3 veces, tras las cuales la relación se rompió. él había conocido a otra mujer en el Berlín occidental, la cual además guardaba un parecido físico impresionante con la que había sido su novia. Lo más curioso es que al poco de casarse fueron de visita a la zona este y después de pasar los estrictos controles de la DDR, y de que estos comprobaran de que todos los papeles estaban en regla, fueron a pasear por Pankow. Entonces él le dijo lo peor que un hombre casado le puede decir a su esposa, eso de "ahora vuelvo que voy a comprar tabaco",lo cual tampoco es tan grave mientras no te dejen tirada sin tus papeles, porque lo que el chico hizo no fue nada más y nada menos que ir a buscar a su antigua novia para sacarla de ahí con el pasaporte de la esposa y lo consiguió. Sin embargo y por influencias, la esposa abandonada consiguió regresar al bloque occidental y la pareja fue detenida y juzgada por un tribunal que los condenaría a la cárcel.





Udo Lindenberg fue un cantante e rodeado de cierta polémica que sería muy conocido especialmente durante lo que fueron los años ochenta: no sólo profesó un activismo feroz en contra de la violencia de los grupos de ultraderecha de su país, sino que fue de las pocas estrellas de rock que pudieron tocar en Alemania del Este y para mayor colofón en el mismísimo Palast der Republik, donde se atrevió a interpretar su clásico Sonderzug nach Pankow en la que satirizaba a Erich Honecker, el cual durante tantos años seguía siendo el máximo dirigente de la Alemania socialista, consiguiendo que le revocaran la gira para gran contrariedad de los fans. Y es que Udo fue también otro de los que en su día tenía permiso hasta la medianoche para cortejar a una chica en el este del Edén.

Stell dir vor du kommst nach Ostberlin
und da triffst du ein ganz heißes Mädchen,
So ein ganz heißes Mädchen aus Pankow.
Und du findest sie sehr bedeutend
und sie dich auch.
Dann ist es auch schon so weit.Ihr spürt, dass ihr gerne zusammen seid
und ihr träumt von einem Rockfestival auf dem Alexanderplatz
mit den Rolling Stones und ner Band aus Moskau.

miércoles, 5 de agosto de 2009

Strict machine...
“I'll stick with you baby for a thousand years
Nothing's gonna touch you in these golden years”
Golden Years. David Bowie.

En 1943 Alemania seguía la Guerra total que Goebbels había pedido a las masas en el Palacio de los Deportes de Berlín tras la derrota de Stalingrado. Göring ya había caído en desgracia retirándose a Carinhall, una suntuosa villa edificada en el norte de la capital en honor a su esposa fallecida, rodeándose de una ingente cantidad de obras de arte expoliadas en toda Europa, el número dos de facto del Reich había pasado al Ministro de Armamento Speer, el cual hasta entonces era conocido como el arquitecto del Führer, mientras que Martin Bormann se encargaba de reemplazar a Rudolph Hess, el cual oficialmente era visto como un traidor a la causa nacionalsocialista, en todas sus funciones. El 20 de abril Adolf Hitler cumplía 54 años y entre muchos otros, recibió el siguiente telegrama que iba firmado por un personaje muy famoso en aquella época:

"Su excelencia reciba también este año mi efusiva felicitación de cumpleaños. Que el señor le siga colmando de salud, energía y fuerza y que bajo su mandato los pueblos europeos alcancen la victoria final y una Europa nueva y feliz.
Charlie Rivel
Munich
Hotel Sonnenhof"


Charlie Rivel, nacido en Cubelles e hijo de artistas de circo, es el clown más importante de todos los tiempos. No sólo ha sido el más imitado sino que además fue el creador de lo que hoy por hoy sigue siendo la caracterización de un payaso. Famoso porque en sus shows tan sólo usaba una guitarra y una silla de madera para hacer reír de verdad a la gente y por haber ganado un concurso de imitadores de Charlot en el que el mismísimo Charlie Chaplin se había presentado de incógnito, vivía años dorados bajo las carpas del Tercer Reich, donde actuaba sin que él se diera cuenta como lamentaría años más tarde en los Estados Unidos, para un público mayoritariamente ario. Él es un ejemplo más de la gente que llegaría a apoyar la causa nazi llevados por la fascinación que despertaba aquel régimen destinado a vivir durante mil años pero que sólo duraría doce.

A continuación transcribo una de las anécdotas más entrañables de Josep Andreu Laserre (su verdadero nombre) tomada de la wiki: "(...)cuando un niño empezó a llorar desesperadamente (probablemente era la primera vez que veía a un payaso). Charlie no podía empezar su actuación pues el público estaba más pendiente del escandoloso llanto del niño que del payaso. Charlie se acercó cautamente hacia el niño para hacerle una caricia e intentar calmarlo, pero el efecto fue el contrario y el niño empezó a llorar aún con más fuerza entre las risas medio divertidas medio enternecidas del público adulto. Rivel, profundamente conocedor de la psicología infantil, se retiró hacia el centro de la pista y empezó también a llorar, desconsoladamente, solidariamente. Con eso bastó. El niño se calló en el acto, con unos ojos abiertos como naranjas por la sorpresa de haber descubierto que aquel ser rojo y amenazador se sabía expresar también con su mismo lenguaje tan transparente y directo: el llanto. Y Rivel continuó llorando. Cuando, todavía lloroso, se volvió a acercar hacia el niño, ya totalmente calmado y mirándolo electrizado, la criatura se sacó el chupete de la boca y se lo dio a Charlie, en un acto de solidaridad primigenia. El llanto de Rivel se agotó y el público arrancó en aplausos. El payaso aceptó el ofrecimiento del niño y, hoy, aquel chupete histórico se conserva entre las vitrinas del Museo Charlie Rivel de Cubelles."

martes, 4 de agosto de 2009

Y después de volver de fiesta lo mejor es ponerse a escuchar música clásica con ironía y las ventanas abiertas de par en par.
Todas las muñecas rotas...

lunes, 3 de agosto de 2009

Enfrente tengo ese coche antiguo que con el que tantas veces he soñado. La primera vez que lo vi era febrero y la nieve lo había devorado por completo. Al igual que mi curiosidad. Esa vetusta carrocería puede más que yo y que cualquier marcha de Eldgar. Simplemente sucede que me siento afortunado por tener un viejo modelo de taxi londinense siempre aparcado en la esquina de mi calle. El interior parece una cuadra, pero nunca me canso de adorarlo con mi cámara e incluso llegué a escribir una pequeña historia mientras Ingrid Tullin abría el Saloon Kitty con esa voz tan andrógina capaz de transportar a lo más auténtico de la boheme sauvage.
Y es que fue en esta ciudad donde el libro de la voluptuosidad pudo salir del horno durante el apogeo de Weimar: asesinatos lujuriosos, femmes fatales y el denso humo del opio de los intelectuales, las sesiones en el Pyramid o los metros de piernas en medias negras que se vendían en el Admiral Palast fueron algo más que habitual en ese Berlín que se reivindica en las selectas fiestas que se organizan en lugares históricos como el Oxymoron o el mirador de Potsdam donde incluso es posible asistir a veladas de espiritismo. Creo que Julietta La Doll o Chrys Columbine, algunas de las zorras de lujo que pasean sus boas de plumas a cambio de envidia y popularidad tienen el mismo descaro y aire de nostalgia que la entrañable Lola Lola del Ángel azul, con la diferencia de que no les importa perderse en los separées mientras siga habiendo show, porque lo que está claro es que ya no hay mañana.

Tu sais comme à travers le verre
le soir devien vert
et le ciel dense, entier,
pèse sur moi, lourd
Alors je veux la verité vrai :

« Les hommes ont la tête des porcs et chiens,
et portent des habits citadins.
Elles sont serpents phtisiques, ornés de bijoux.
Ils sont orgouilleux et dégénérés,
elles sont mistérieuses , mai filles de la perfidie
C’est ma chanson de la rue.
C’est ma ballade des misères ».

Nihm Smoboda (2003)

3 de agosto fue el día en que por primera vez se hizó la bandera de los Estados Unidos, los beatles debutaron en la mítica Cavern de Liverpool, los reyes católicos expulsaban a los judíos y moría el escritor Joseph Conrad después de haber escrito sobre el infierno en "El corazón de las tinieblas".
Y mientras, Hollywood continúa subastando a la desesperada todo aquello que lo hizo brillar: centenares de atrezzos en lotes se amontonan a precio de saldo, pujas por auténticos fetiches de la industria ante la falta de filmaciones, colas por llevarse un pedazo de sueño en celuloide en un mundo contaminado de realities. Las estrellas se mudan, las productoras ya no se mantienen a flote y los estudios vuelven a ser hangares vacíos. Hay que desontar otro decorado de la gran mentira de nuestras vidas mientras me entero que la recesión golpea a mi país hasta el punto de que muchos ayuntamientos se están declarando insolventes y no pueden pagar a los trabajadores publicos. Por aquí algunos ya están hablando de argentinificación o supresión de la clase media, esa ficción social a la que todo el mundo creía pertenecer. Son las últimas vacaciones antes de encontrarnos con el piso vacío, así que mejor atender a esos anuncios que ofrecen interesantes paquetes turísticos a destinos masificados porque no va a haber más. Es posible que esté todo cambiando y que se cumpla lo que aquellos sociólogos tan despreocupados dijeron acerca de que seríamos la primera generación en la que nuestas condiciones de vida serían más malas que las de la generación de nuestros padres, lo cual ya va siendo hora que empecemos a aceptar.