lunes, 9 de noviembre de 2009

"¿Te importa que nos veamos en otro momento? ¿Quizás el fin de semana?"
Jodida zorra, en cinco días ya eres historia como los 20 años del muro.
La Canciller Merkel está en la iglesia de Getsemaní con el Presidente de la República y las máximas autoridades religiosas, (católicas y protestantes) conmemorando la revolución pacífica. Y ya me llegan mensajes de O. diciéndome cuando nos veíamos esta tarde y de Ka. para cuando esta noche mientras paso delante de la muchedumbre. ¿Kissinger tambíén está ahí? Dicen que David Rockefeller también asistirá en la ceremonia de Brandemburger Tor. He dormido cuatro horas y tengo que volver en menos de dos al trabajo sólo para que me comuniquen lo que todos ya saben, que he recibido otro ascenso. Igualmente y para celebrarlo una escapada para la gran comedia humana valdrá la pena pese a la lluvia. ¿Alguna vez U2 hizo algo gratis para los demás? Creo que ni por África. Me jode haberle pagado a esos gilipollas el despilfarro de watios para baladas con mis impuestos indirectos. ¿Porque qué nos pensamos, que nosotros no les damos ni un euro? Hasta cuando compramos una birra le estamos pagando a Bono o a "Gordatxov" para que se hagan la puta foto. Hasta la limpieza bucal para que sonrían bien y el experto en photoshop se lo hemos pagado. Pero el mundo es un lugar más seguro ahora: Se venden más armas que nunca y millones de cápsulas preparadas por la industria farmacéutica serán recetadas para nuestro futuro medicamentado.
En realidad y siendo sinceros aquí nadie quiere oir hablar de celebraciones: No hay nada que celebrar. Esto lo han pintado como una corrida de toros para turistas, más para ellos que para nosotros. Los pakis no te venden sombreros mejicanos y abanicos como en las ramblas pero están los iraníes vendiéndote gorros rusos y chapas del ejército rojo. La gente quiere dejar eso atrás como se hizo con el nazismo y archivarlo junto a todos los reportajes.
De lo que no nos queremos dar cuenta es de que hace 20 años Honecker celebraba y presidía con sus tantas dioptrías el 40 aniversario de la RDA con un desfile armamentístico impresionante (y algunos tanques de cartón también) con la asistencia de millares de ciudadanos expedientados y al cabo de unos días ya tenía que dimitir por estar llevando la comedia demasiado lejos. Ahora los otros hacen lo mismo en plena bancarrota internacional maquillada con los homenajes de unos triunfos engrandecidos, por no tener nada más grande y tangible que sacar a relucir. El pan está rancio y el circo da pena.