viernes, 6 de noviembre de 2009

Lo de hacer de Dj es como los calcetines que metiste dentro de la lavadora. La cuestión es ¿dónde cojones están los putos cd's al abrir la maleta al día siguiente? No me explico como después de una sesión siempre hay un par que han desaparecido y otro par que no se pueden ni escuchar de lo jodidos que se han quedado. Esta noche tengo otra battle con la griega y ya he perdido algunas de mis mejores bazas, con lo que me presento en condiciones de inferioridad. Y no pienso meterle suavizante al asunto porque igualmente pienso volver a machacarla o dejarlo en tablas, lo que sea, porque ahí estamos corriendo a contrarreloj. Esta vez el evento es en Kreuzberg, a dos pasos del Lido, uno de los templos de la música indie, que son los que juegan en la Bundesliga y también en la puta Champions de los grandes gilipollas. Too high, too far, too soon...
Y sin embargo anoche estaba en los sofás del CCCP escuchando los vinilos de ese tío negro de Nueva York que mezclando funkie y estudio54 hizo que aquello quedara hasta los topes. Y ahí me volví a dar cuenta de que todo era posible. Ese tipo tiene un carisma magnético, hace lo que le da la gana, y simplemente me encanta, como a todo el mundo. Lo he visto también en Intersoup con su metro ochenta de novia y es el puto dios, porque sin tener ni idea de alemán aquí está, viviendo de lo que le gusta y sin ningún problema.
Me he tirado la noche dejando flyers y conociendo gente que va a venir a la fiesta.